Arte, coronavirus y desigualdad

Actualizado: abr 22

En tiempos de crisis, como la que enfrenta el mundo actualmente con la pandemia del COVID 19, se evidencia la importancia de personas creativas e imaginativas, capaces de resolver retos, de construir ideas útiles, transformar la sociedad para que sea más respetuosa con el medio ambiente y adaptarse a las condiciones actuales. Pero, ¿qué pasa cuando las crisis ensanchan las brechas y las desigualdades?.





Herbert Read escribe que el arte debe ser la base de la educación. Si la educación se puede definir como el cultivo de los modos de expresión, entonces el arte es el medio por excelencia para la formación de personas integrales. Por mucho tiempo el arte ha sido considerado como un tema accesorio y ornamental; y se le ha restado importancia al momento de incluirlo en la educación


Es necesario que los países latinoamericanos integren el arte como materia fundamental en los programas escolares. En nuestra sociedad la enseñanza del arte es subestimada, dejando a nuestros niños en desventaja; esta desventaja se evidencia al carecer de empoderamiento, creatividad para enfrentar diferentes retos, resolución de conflictos, la experimentación, el desarrollo cognitivo y otros muchos aportes que hace el arte en el desarrollo de las personas. Estas habilidades en momentos de crisis mundial, como la que vivimos hoy a causa de la pandemia del COVID 19, son especialmente importantes. El mundo necesita con urgencia personas completas, libres, que conformen una sociedad más equitativa e igualitaria.


En Costa Rica solo un 11% de los niños y las niñas tienen acceso a clases de baile, teatro, pintura, música, etc. (según el VIII Informe Estado de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia). En las poblaciones marginales este acceso es casi inexistente, por no decir nulo, a pesar de que en la Declaración de los Derechos del Niño, en los artículos 13 y 31, se establece que los niños y las niñas tienen derecho al acceso al arte y a la cultura.


En tiempos de crisis las desigualdades se acentúan, sobre todo aquellas que afectan a los grupos más vulnerados. En el mundo globalizado, el internet y los sistemas virtuales son el medio a través del cual la información se transfiere, pero en las comunidades de escasos recursos, donde no se tiene acceso a éstas tecnologías -por ejemplo: una familia con dificultad tiene un solo celular inteligente, con alcances limitados, no poseen un computador y no tienen acceso a internet- ¿Cómo podrían recibir los niños y las niñas una educación de calidad?. En medio de la pandemia hemos escuchado a nuestros gobernantes hacer un llamado a quedarse en casa, leemos en las redes sociales la importancia de hacer y aprender cosas productivas, pero no todas las personas tienen acceso a esas oportunidades.


Desde la experiencia de Fundación Colibrí


Fundación Colibrí está desarrollando el proyecto de talleres de artes plásticas en línea gratuitos, como un aporte a las familias que tienen a sus hijos en casa a causa de la pandemia. Estas clases buscan ser un medio efectivo para manejar el estrés, mejorar la salud mental y emocional de los niños y las niñas y, al mismo tiempo, hacer valer su derecho a tener acceso al arte aun en tiempos de crisis. Sin embargo, nos topamos con un gran obstáculo: la falta de acceso a las tecnologías de las familias más vulneradas. Entonces, el arte, así como otros elementos esenciales para la vida, se convierten en un privilegio de unos pocos. Aún más lamentable es ser testigos de la decepción de los niños y niñas al desear obtener aquello que es su derecho y no alcanzarlo.



Pintura realizada por Anita y compartida por WhatsApp

El caso de Anita: 
Anita es una niña de 6 años, vecina de una comunidad marginal de San José. Anita, como todos los niños y las niñas de su edad desean aprender y disfrutan el arte. Sus padres se esfuerzan para que su hija participe en la clase de arte en línea, le agregan recarga a su teléfono a pesar de sus recursos económicos limitados, pero no logran unirse a la llamada virtual porque la conexión es débil. Anita llora, decidimos que ella participe aunque sea por otros medios y nos expresa lo siguiente después de la clase: - “¡Me gustó mucho estar en su clase profe, muchas gracias!, muchos otros niños de la comunidad no lograron participar. 

La conexión al internet es solo uno de los obstáculos que estos niños y niñas tienen, muchos de ellos no cuentan con un espacio apropiado en su casa donde poder aprender, están en medio de ambientes violentos, las niñas son víctimas de desigualdad de género y no se les permite aprender porque deben ocuparse de labores domésticas, muchas de sus necesidades básicas, como la salud y la alimentación adecuada no están siendo satisfechas, entre otros muchos obstáculos más. Sin mencionar que en su imaginario colectivo, aprender arte no se encuentra dentro de sus posibilidades.


La sociedad latinoamericana, al igual que el resto del planeta, tendrá que adaptarse a las nuevas necesidades, causadas por esta crisis, para superarla. Requerimos sensibilizarnos acerca de la importancia del arte en la vida de los seres humanos y propiciar ambientes justos, donde todos y todas tengan las mismas oportunidades. Requerimos voluntad política para efectuar esos cambios. El aporte de todos los costarricenses es valioso para garantizar a los niños y las niñas el cumplimiento de sus derechos, sin importar su género, etnia o condición socio-económica.


“La pedagogía del oprimido, que busca la restauración de la intersubjetividad, aparece como la pedagogía del hombre. Solo ella, animada por una auténtica generosidad, humanista y no “humanitarista”, puede alcanzar este objetivo. Por el contrario, la pedagogía que, partiendo de los intereses egoístas de los opresores -egoísmo camuflado de falsa generosidad-, hace de los oprimidos objeto de su humanitarismo, mantiene y encarna la propia opresión. Es el instrumento de la deshumanización.”
Freire, 2015.

Bibliografía


Declaración de los Derechos del Niño. Unicef. Convención sobre los Derechos del Niño (1989)


Read, H. (1996). Educación por el Arte. Barcelona: Paidos.


Goleman, D. (2000). El Espíritu Creativo. Buenos Aires: Javier Vergara Editor,


Freire, Paulo (2015). Pedagogía del Oprimido. Buenos Aires: Siglo XXI editores.


Goleman, Daniel (1997). La Inteligencia Emocional. Buenos Aires: Javier Vergara Editor S.A.



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